Ahora que aún no existes

Javi Álvarez
Madrid, 23 de mayo de 2005

Son estos unos versos escritos en el aire,
con los dedos mojados de saliva.
Versos que el viento mece y arrastra,
que seca y borra.
Versos para decirte lo que te amo,
ahora que aún no existes,
cuando todavía eres dócil y moldeable.

Este es el tiempo de plantarte,
en una tierra suave y mullida,
y tan húmeda como llorada.

Compraré luego una regadera vieja,
e iré a buscar el agua más cristalina
para regarte el espíritu cada anochecer.

Pintar, ahora, del azul de los ojos más preciosos
tus hojas.
Dibujarte las flores como cabellos
largos de seda que mezclar entre mis dedos.
Y el rocío son tus manos que se deshacen
al acercar mi boca.
Y las ramas dos pechos arrogantes y altivos
ante lo osado de mi mirada puesta en los pezones.
Sombrearte en el tronco las curvas del talle,
ondulantes, inquietas, femeninas, eternas.
Es la mariposa que se posa tenue
la boca más hermosa que puedo darte.
Soñar, después, con las raíces púbicas
que esconde la tierra.

Siento que así,
cuando aún estás vacía de existencia,
te amo mucho más de lo que nunca podré amarte.

Mancha