Ahora

Javi Álvarez
Madrid, 9 de mayo de 2005

Te estoy mirando despacio a los ojos,
para ver dormirse al cielo en tu último suspiro.

Después, ya no vendrás conmigo. Estarás muerta,
lejos de mis brazos que te arropan consentidores,
olvidada del calor,
           de una vida,
               del pasado,
                   de un tiempo.
Te habrás quedado en este lugar. Muerta ya,
sin intimidad, ni pensamientos.

Te voy rozando lentamente con las yemas de mis dedos,
siguiendo esas largas líneas onduladas que son tu pelo
y te beso al final, porque luego ya no será ahora.
Te voy tocando el rostro,
degollándote con parsimonia.

Más tarde, cuando yo ya no pueda verte,
cuando todo recuerdo presente se me olvide,
volarás infinita,
con tus alas plateadas y sin sonreír,
como ese ángel incrédulo que siempre has soñado ser.

Bolas de helado