Decirte adiós (sin despertarte)

Javi Álvarez
Madrid, 21 de marzo de 2005

Las escamas de tu piel blanca
se quedan adheridas a mi alma,
así, en serena paz,
como silencios pintados de amanecer.

Se filtra la luz con levedad
al abrir los ojos despertándome en tu cama
y tenuemente me acude la nostalgia de anoche a las manos,
a los recuerdos.

Comenzar a vestirme despacio, mirándote
y sin hacer ruido.
Contener el aliento al sentir las ganas de destaparte
y verte desnuda otro instante.

De pie y estático, sin decirte adiós,
sin despertarte, abandonando este medio cielo,
soñando a aplazar el placer
que nunca más he de volver a soñar.

Serie de manchas